sábado, 10 de abril de 2010

El pescador y la tortuga


En un pueblo apartado de la ciudad de Pamplona vivía un pescador muy pobre que deseaba ser rico.Un día de verano estaba pescando cuando se encontró a una tortuga que hablaba y que le decía: "Hola pescador, soy una tortuga mágica y te puedo ofrecer 3 deseos". El pescador se quedó alucinado y dijo los 3 deseos de golpe: dinero, joyas y una mansión en la ciudad.

La tortuga se cabreó con él por ser tan avaricioso y pedir solo riquezas; por eso le dijo: "Has malgastado los deseos y vas a tener muchos problemas, cuando estés infrilcrado en ellos toca esta flauta y vendré al instante. El pescador se reía de la tortuga y decía que no le podía pasar nada malo, por eso tiró la flauta al río.

A los dos meses de este suceso el pescador se hizo más avaricioso aún y por la noche, cuando iba con su hija por un callejón oscuro, le atracaron unos vándalos y secuestraron a su hija.
El pescador en ese momento se acordó de la tortuga y se arrepintió de haber tirado esa flauta, por eso se hechó a llorar.

Pero, de repente, apareció la tortuga y le dijo: "¿qué te dije? Al final tendrias problemas por ser tan rico y avaro, pero salvaré a tu hija si me prometes una cosa: que devuelvas toda la riqueza y seas tan humilde y amable como antes".

El pescador no se lo pensó dos veces y aceptó la propuesta de la tortuga, por eso ahora el pescador está en su humilde casita en el pueblo a las afueras de Pamplona con su hija felizmente y trabajando duro como antes.

La enseñanza es: el dinero no trae la felicidad, la felicidad hay que encontrarla en el detalle más simple del día que vives y seguro que serás más feliz.

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